miércoles 28 de octubre de 2009

La página de esta tarde

Cada página es un día. Puede que no reflejen su vida con total fidelidad, puede que exagere algunas notas para que su diario se parezca más a las novelas románticas que suele leer, pero es lo que siente. Al timón del navío de su imaginación navega por la luz pálida de esta tarde de octubre. Elevándose sobre objetos que hablan de ella y de días que aún se demoran en el tacto y el olor de unas flores secas y una carta que yaciendo sobre la colcha la transporta hacia un futuro soñado, quizás posible. Baja el rostro, vuelve a escribir con calma y esmerada caligrafía.
Foto: 2.media.tumblr

7 comentarios:

Diana dijo...

Eso es estar enamorada ...Soñar...
Sin percatarse de las hojas en blanco y por escribir.
Besito

Fidelio en el bosque animado dijo...

Mi querido Manuel, te recomiendo los dos últimos estudios de la Op. 25. UN fuerte abrazo!!

Javier dijo...

enamorado... es gozar cada día con la persona que anda a tu lado :D

Anouna dijo...

Me sentí identificada con este texto. Que encuentro maravillosamente escrito. Tiene románticismo sin duda, tiene ternura, y tiene drama. Es casi una mini novela, total belleza.

Mi abrazo para ti, amigo que todo vaya bien en tú vida.

Anouna

Georgells dijo...

Curioso! en realidad a mi el texto no me habla del enamoramiento, sino de ese sutil y fugaz estado que entraña la adolescencia.

Me recuerda esa etapa en la que todo es blanco o negro: o bien estamos sumamente felices, o nuestra tristeza es descarnada. Las emociones no sufren de la "edición" que aprendemos a hacer con la madurez, y nos arrebatan, nos dan imaginación, sueños, esperanzas, desamor, etc.

Todo en ese diario que es como las hadas. Un adulto no puede verlas, como no puede ver la magia en el papel. Sólo quien vive la magia lo entiende.

Abrazo!

G.

Jolie dijo...

parece que octubre contagia pero es como cuando descubro a ciertas personas.. o letras casi como regalos sin envoltura

si.. quiza yo ando debrayando

:)

J. Rogelio Rodríguez dijo...

Sin palabras. te lo repito muchas veces, pero es así: sin palabras.

¿Por qué no los cantos del alba (Robert Schumann)?

UN abrazo, amigo; capitán, mi capitán.