Aunque no por mucho tiempo, echo raíces que traspasan la piel de madre hierba. La esperanza se fundamenta en los días pasados. En el sol, la lluvia y el viento de millones de años condensados en este suelo. En el aire que respiro, en mi sangre, en el sonido lejano de unas chicas que se ríen de sus últimas conquistas. ¿Cuántas “casualidades” tuvo que preparar el universo? ¿Cuántas coartadas para mantener su apariencia inocente y llegar libre hasta este momento en que estoy vivo? Yo, el homo sapiens, el hijo de la jungla y la biblioteca, el descendiente del peregrino y el tirano. Yo, el fruto de generaciones de insectos, incontables coitos humanos, infinitas miradas de odio y deseo.¡Jolín, con tanta filosofía cósmica casi me olvido de lo a gusto que me siento! De lo suave que sopla el aire en esta tarde en que regreso a una primavera vulgar y eterna. De lo bien que huele el césped recién regado. De que esta noche estarás junto a mí. Combatiendo nuestras almas por traspasar y quedarse en la suave, sudorosa frontera de la piel. Que por eso fue que bajé y puede que después me duche.
Además. No le debo nada al universo. Yo no le pedí tantos sacrificios. Y él sólo me pide que disfrute de tu inminencia fugaz. Que corta como navaja de afeitar. Que me abre y me llena de tanta paz que duele.
Tranqui, colega, piensa en otra cosa. O, mejor, no pienses en nada. O, mejor aún, no pienses en no pensar en nada. Inspira hondo, expira lentamente... Para que dure, por lo menos, hasta que ella quiera.








1 comentarios:
Un blog variado e interesante, al que vendré más veces.
Publicar un comentario en la entrada